El dolor en los gatos es una experiencia sensorial y emocional desagradable que puede deberse a una enfermedad, lesión o cambio interno en su organismo. A diferencia de los perros o los humanos, los gatos tienden a ocultar el dolor como un mecanismo instintivo de supervivencia, lo que hace que su detección sea más difícil para los tutores.
¿Por qué es tan difícil identificar el dolor en los felinos?
Reconocer si un gato tiene dolor requiere observar cambios en su comportamiento, postura, movilidad y hábitos diarios. Señales como menor actividad, aislamiento, irritabilidad, falta de apetito, cambios en el acicalamiento o vocalizaciones inusuales pueden indicar malestar.
Principales causas de dolor en gatos
El dolor en los gatos puede tener orígenes muy diversos, desde enfermedades internas hasta lesiones externas. Reconocer las causas más frecuentes ayuda a los tutores a actuar a tiempo y evitar complicaciones graves.
1. Enfermedades del sistema musculoesquelético
- Artrosis o enfermedad articular degenerativa: muy común en gatos mayores; causa rigidez, dificultad para saltar o moverse.
- Fracturas, esguinces o luxaciones: generalmente por caídas, atropellos o peleas.
- Traumatismos en columna o cadera: pueden generar dolor intenso y cambios en la postura o en la manera de caminar.
2. Problemas dentales y orales
- Gingivitis, estomatitis o enfermedad periodontal: causan dolor al comer, salivación excesiva y rechazo al alimento.
- Dientes fracturados o reabsorción dental felina: afecciones muy dolorosas que suelen pasar desapercibidas.
3. Enfermedades internas o viscerales
- Cistitis felina (inflamación de la vejiga): produce dolor al orinar y visitas frecuentes al arenero.
- Insuficiencia renal o hepática: causan malestar general, pérdida de apetito y letargo.
- Problemas gastrointestinales (estreñimiento, pancreatitis, obstrucciones): generan dolor abdominal y cambios en el apetito o en la postura.
4. Lesiones cutáneas o abscesos
- Muy frecuentes tras peleas entre gatos. Provocan inflamación, calor local y sensibilidad al tacto.
- Las heridas o infecciones en piel también pueden causar dolor y fiebre.
5. Dolor postoperatorio
- Puede aparecer tras cirugías o procedimientos dentales. Aunque es temporal, debe controlarse adecuadamente para evitar estrés y retraso en la recuperación.
6. Cáncer o enfermedades crónicas
- Algunos tumores (óseos, abdominales o bucales) producen dolor persistente.
- En gatos mayores, el dolor crónico suele confundirse con “envejecimiento normal”, lo que retrasa el diagnóstico.
7. Dolor neuropático
- Ocurre cuando hay daño en los nervios o médula espinal. Se manifiesta con hipersensibilidad o respuestas exageradas al tacto.
Señales comunes de que tu gato podría tener dolor
| Aspecto | Signos de dolor |
| Comportamiento | Aislamiento, irritabilidad, agresión, búsqueda de rincones oscuros |
| Alimentación | Disminuye o evita masticar, lame la comida sin tragar |
| Higiene | Deja de acicalarse, pelaje sucio y con nudos |
| Movimiento | Dificultad para subir escaleras, saltar, cojera, postura rígida |
| Comunicación | Maullidos suaves, silbidos, gruñidos al ser tocado |
| Rutinas de sueño | Duerme más de lo habitual, o en posiciones encogidas |
| Expresión facial | Orejas hacia atrás, ojos semicerrados, mandíbula tensa |
Tabla comparativa: dolor agudo vs. crónico en gatos
| Característica | Dolor Agudo | Dolor Crónico |
| Inicio | Súbito | Progresivo |
| Duración | Corta | Prolongada |
| Comportamiento | Vocalización, inmovilidad | Cambios sutiles de conducta |
| Postura | Rigidez o encorvamiento | Evita saltar o moverse |
| Diagnóstico | Fácil de reconocer | Requiere observación prolongada |
Escala UNESP-Botucatu adaptada para propietarios
Esta escala fue desarrollada por veterinarios especialistas en dolor en Brasil y validada internacionalmente (Brondani et al., 2013). Aquí te presento una versión simplificada y amigable:
Escala de evaluación
| Ítem | Señal | Puntaje |
| Postura corporal | Encogido, evita moverse, tiembla | 1 |
| Interacción social | No busca contacto, rechaza caricias | 1 |
| Expresión facial | Orejas hacia atrás, mirada apagada | 1 |
| Vocalización | Maullidos bajos, silencios prolongados | 1 |
| Apetito | Rechaza alimento o solo lo huele | 1 |
| Reacción al tacto | Se aleja, se irrita o gruñe | 1 |
Interpretación de los resultados:
- 0–1 puntos: sin dolor aparente
- 2–3 puntos: dolor leve, observación activa
- 4–6 puntos: dolor moderado o severo, requerir atención veterinaria urgente
Puedes usar esta escala en casa durante 3 días seguidos y llevar los resultados a tu veterinario para evaluaciones más profundas.

Historias reales:
1. “Luna, la gata que dejó de saltar”
Luna, una gata mestiza de 12 años, siempre había sido activa y curiosa. Su tutora notó que, poco a poco, ya no subía a la cama ni al sofá. Pensó que era “por la edad”, pero también empezó a ver que Luna dormía más, se acicalaba menos y maullaba si la cargaban.
Tras una consulta veterinaria, se descubrió que Luna padecía artrosis avanzada en las caderas y columna, una enfermedad dolorosa que pasa inadvertida en muchos gatos mayores.
Con manejo del dolor, fisioterapia y ajustes en el hogar (rampas, superficies suaves, bandeja baja), Luna recuperó su movilidad y volvió a dormir junto a su tutora.
Lección: el dolor crónico no es parte normal del envejecimiento; tratarlo mejora drásticamente la calidad de vida.
2. “Simón, el gato que dejó de comer su comida favorita”
Simón, un gato siamés de 8 años, amaba su alimento seco, pero de repente comenzó a rechazarlo. Su tutora pensó que estaba “aburrido” del sabor. A los pocos días, notó que Simón babeaba y tenía mal aliento.
En la clínica se descubrió que sufría reabsorción dental felina, una enfermedad muy dolorosa en la que el cuerpo destruye parte de los dientes.
Tras el tratamiento dental y el control del dolor, Simón volvió a comer con apetito y a ronronear sin molestias.
Lección: los cambios en la alimentación o el comportamiento al comer suelen ser señales de dolor dental en los gatos.
3. “Mía, la gata que se escondía debajo de la cama”
Mía, una gata de 6 años, comenzó a aislarse y a orinar fuera de su arenero. Su familia pensó que era un problema de conducta. Sin embargo, durante la revisión veterinaria se diagnosticó cistitis idiopática felina, una enfermedad dolorosa de la vejiga relacionada con el estrés.
Con un manejo integral (control del dolor, cambios ambientales y asesoría por telemedicina veterinaria), Mía volvió a usar su arenero y a interactuar normalmente.
Lección: el dolor puede expresarse como un cambio de comportamiento, no solo como una reacción física.
Bitácora para el hogar: registra el comportamiento de tu gato
Llevar un registro diario puede ayudarte a detectar patrones.
| Día | Nivel de actividad (1-5) | Apetito | Salto | Aseo | Vocalización |
| Lunes | 3 | Normal | No saltó al sofá | Disminuido | Ninguna |
| Martes | 2 | Bajo | Evitó saltos | Casi nulo | Gruñó al tocarlo |
Consejos para tutores
- Observa desde la distancia: muchos gatos modifican su conducta si sienten que los observan directamente.
- Haz registros escritos: anota cambios en apetito, posturas al dormir y reacciones ante caricias.
- Compara con semanas anteriores: si ha dejado de subir a su estante favorito o ya no se acicala, algo podría estar ocurriendo.
- Nunca mediques sin indicación profesional: antiinflamatorios humanos son tóxicos para gatos (como el paracetamol).
- Consulta al veterinario si hay dudas: en especial si tu gato ha sido operado, sufrió una caída o presenta enfermedad crónica.
- Ofrece superficies suaves: para descanso y acceso fácil a sus zonas favoritas.
- Entorno: Mantén un ambiente tranquilo y libre de estrés.
Errores comunes de los tutores al interpretar el dolor felino
- Asumir que los cambios son “por la edad” y no por dolor.
- Ignorar signos como disminución del apetito o aseo.
- No consultar al veterinario si no hay vocalización.
- Creer que un gato que duerme más solo está relajado.
Importancia de la telemedicina veterinaria
La telemedicina ofrece la posibilidad de consultar a un veterinario sin necesidad de trasladar al gato, lo que reduce el estrés —especialmente en gatos temerosos o ancianos— y permite evaluar desde casa los signos iniciales de dolor, como cambios en el comportamiento, movilidad o apetito.
Un profesional puede guiar al tutor sobre si el caso requiere una visita presencial inmediata o si puede manejarse con observación y ajustes ambientales.
También puede importarte: Cuidados paliativos en perros y gatos: cómo mejorar su calidad de vida en etapas avanzadas
Preguntas frecuentes
1. ¿Cómo puedo saber si mi gato tiene dolor si no maúlla ni se queja?
Los gatos raramente expresan el dolor con maullidos. En su lugar, lo ocultan instintivamente. Observa si hay cambios en su comportamiento: se mueve menos, evita saltar, se aísla, deja de acicalarse, come menos o muestra agresividad al tocarlo. Cualquiera de estos signos puede indicar dolor.
2. ¿El dolor en gatos se puede confundir con un problema de conducta?
Sí. Muchos gatos con dolor se orinan fuera del arenero, se esconden o dejan de jugar, y los tutores piensan que es un problema de comportamiento. Sin embargo, en la mayoría de los casos existe una causa médica detrás, como cistitis, artrosis o dolor dental. Siempre se debe descartar primero una causa física con ayuda veterinaria.
3. ¿Puedo darle analgésicos humanos a mi gato?
Nunca. Los gatos no metabolizan igual los medicamentos humanos, y algunos fármacos comunes como el paracetamol, ibuprofeno o naproxeno son altamente tóxicos y potencialmente mortales para ellos. Solo el veterinario puede indicar un tratamiento seguro y la dosis correcta.
4. ¿Mi gato mayor puede tener dolor, aunque no tenga una enfermedad diagnosticada?
Sí. El dolor crónico asociado a la edad, como la artrosis o el desgaste articular, es muy común en gatos mayores, pero a menudo pasa desapercibido. Si notas que tu gato ya no salta, duerme más o evita moverse, podría estar sufriendo dolor y necesita valoración veterinaria.
5. ¿La telemedicina veterinaria sirve para detectar el dolor en gatos?
Sí. Un veterinario puede evaluar videos, fotos y comportamientos del gato en casa para identificar signos de dolor. La telemedicina permite una orientación rápida, sin someter al gato al estrés del transporte, y ayuda a decidir si requiere atención presencial inmediata.
¿qué señales crees que podrían indicar que tu gato no se siente bien? Cuéntanos en los comentarios.
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Recomendaciones
El dolor en gatos es real y muchas veces pasa desapercibido. Estar alerta a pequeños cambios en su comportamiento puede marcar la diferencia. El apoyo veterinario, el uso de escalas de dolor, tu observación constante y herramientas como la telemedicina son claves para garantizar su bienestar. Recuerda: un gato en silencio no siempre está cómodo. Aprende a escuchar lo que no dice.
Nunca intentes aliviar su malestar con medicamentos humanos, ya que muchos son altamente tóxicos para los gatos y pueden causar daños irreversibles. La única manera segura de tratar el dolor es con la orientación de un veterinario, quien determinará la causa y el manejo adecuado.
Aviso importante
Este artículo tiene fines informativos. No reemplaza la evaluación médica. Consulta siempre con un veterinario, preferiblemente especializado en medicina felina.
Fuentes
- Steagall, P.V. et al. (2014). Development of a feline-specific composite measure pain scale. Journal of Feline Medicine and Surgery.
- Sparkes, A. et al. (2016). ISFM Guidelines on the long-term use of NSAIDs in cats. Journal of Feline Medicine and Surgery.
- Robertson, S. (2008). Managing pain in feline patients. Veterinary Clinics of North America.
- University of Glasgow. (2023). Feline Acute Pain Scale (CMPS-Feline).
- Brondani, J. T., et al. (2013). Validation of the UNESP-Botucatu multidimensional composite pain scale for assessing postoperative pain in cats. Journal of Veterinary Internal Medicine.


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